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Vacaciones en casa: cómo crear un entorno donde niños y adultos conviváis mejor

Cuando llegan las vacaciones, todo cambia de ritmo. Y las rutinas de tu hogar, también. Los horarios se vuelven menos rígidos, los niños pasan más tiempo dentro de casa y los adultos nos vemos obligados a adaptarnos al nuevo escenario. Cada verano, nuestro hogar alberga una multiplicidad de usos que hay que poder compatibilizar. Se convierte a la vez en parque de juegos, oficina ? si teletrabajas- comedor infantil y el mejor refugio contra el calor. No es algo nuevo. Organizar una casa cuando los niños están de vacaciones estivales siempre es un reto. Pero también puede ser una oportunidad para repensar los espacios y hacerlos más amables para todos sin que el desorden vaya ganando terreno. En este artículo vamos a darte algunas ideas que pueden ayudarte a afrontar más fácilmente ese reto.

Para convivir con niños en casa sin que reine el caos, es fundamental asumir que los espacios deben adaptarse a las nuevas dinámicas: habrá más movimiento, más ruido, más demandas de atención?La clave está en anticiparse. Si sabemos que la casa será escenario común de juegos, siestas y videollamadas, podemos preparar zonas que respondan a esas necesidades simultáneas sin que interfieran mucho entre sí. 

Crear zonas diferenciadas sin perder armonía es posible. No hace falta tener una casa grande para organizar espacios familiares de forma útil e inteligente. A veces basta con delimitar visualmente zonas diferentes: una alfombra para el juego, una lámpara cálida para el rincón de lectura, una mesa auxiliar que se convierte en el lugar de las manualidades. Separar no siempre significa aislar. Se trata de crear microambientes que convivan en armonía. Así, cada miembro de la familia sabe dónde puede hacer qué, y la convivencia fluirá mejor. 

Los niños son niños. Y necesitan libertad para explorar la vida y dejar volar su imaginación, pero también límites claros. Una buena estrategia es ofrecerles un espacio propio ?una zona de juego en el salón, un rincón atractivo en su habitación? donde puedan desplegar su energía sin ocupar e invadir de forma expansiva cada superficie disponible. Cajas de almacenaje para que guarden las cosas y así mantengan el orden, muebles bajos y materiales resistentes les ayudarán a gestionar su entorno y actividades ellos mismos. Si lo piensas, tiene muchas ventajas: favorece su autonomía, y reduce el riesgo de "casa tomada". 

Otro aspecto importante a tener en cuenta es tomar conciencia de que, en vacaciones, el orden no puede ser demasiado rígido. Funciona mejor un orden flexible basado en rutinas ligeras: recoger antes de comer o de cenar, revisar el salón al final del día, dejar preparado lo necesario para la mañana siguiente... Es necesario relajar nuestras expectativas y exigencias para evitar estresarnos si todo no funciona exactamente como querríamos. No se trata de tener la casa impecable, sino de evitar que el desorden crezca hasta volverse inmanejable. Pequeños gestos, repetidos, te llevarán a un estado de las cosas aceptable y reducirán tu estrés.

Recuerda además que anticiparte también va a rebajar tensiones. Hay muebles y soluciones que facilitan la convivencia. Una casa con niños ha de ser especialmente funcional y ha de apoyarse en piezas versátiles: bancos con almacenaje, mesas extensibles multiusos, estanterías modulares, carros con ruedas que se mueven según la actividad y el lugar en el que se realice? También ayudan los materiales fáciles de limpiar y los muebles ligeros que permiten su fácil traslado y reorganizar el espacio en pocos minutos. Son pequeñas grandes soluciones que permiten acompañar el ritmo incansable de los niños sin sacrificar el bienestar de los adultos.

Organízalo todo con tiempo y no te lo plantees como una batalla contra el caos. Sé realista y gestiona esa etapa del año con inteligencia y cariño. Cuando los espacios se adaptan a las personas -y no al revés- la convivencia se vuelve más fácil y el ambiente compartido se calma. Piensa que esta etapa de nuestras vidas también tiene muchas cosas buenas. Se nos brinda la oportunidad de tener a nuestros hijos cerca más tiempo. Y eso siempre es un regalo. Antes de lo que pensamos, crecerán y añoraremos su infancia y su presencia. Aunque cada etapa tiene sus cosas buenas. Y todas serán maravillosas.

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